Dos
días después…
Salí de la habitación y
camine hasta la cocina por un vaso de agua. Era de noche y ya estaba por
dormir. Solo traía un corto short y una pequeña camiseta como pijama.
Mire a Georg. Estaba de
pie en el borde del balcón, mirando al cielo.
- ¿que haces ahí? – le
grite alarmada mientras corría hasta el.
Volteo y me miro.
Lo sujete de pantalón y
hale de él hacia dentro para que bajara de ahí.
- ¿que sucede? – me
dijo bajando son suavidad.
- ¿estas loco? ¡Casi te
matas! – lo abrace.
El me respondió el
abrazo y me dijo al oído:
- no me iba a lanzar,
solo miraba el cielo –
Me separe de él.
- pero, puedes verlo
desde aquí, ¿y si te caes? Son diez pisos –
El rio.
- soy una maquina,
¿recuerda? Un Alien, no moriré tan fácilmente –
Lo mire con odio y
camina hasta la cocina diciendo:
- lánzate entonces –
tome el vaso de agua y me dirigí a mi habitación.
Georg se había sentado
en el sofá, a mirarme.
- ¿quieres dejar de
mirarme? –
- no – sonrió – trato
de imaginarte embarazada –
Me congele. ¿Que le
decía?
- buenas noches Georg –
y antes de que pudiera entrar al dormitorio, el dijo:
- Anggie llamo… esta
embarazada –
Abrí los ojos como
platos y me devolví hasta el, sentado en el sofá.
- ¿embarazada? Tom debe
estar tan feliz –
El frunció el ceño.
- ¿Cómo llamo? – le
pregunte – el teléfono esta dañado –
- tengo tu celular – me
respondí sin importancia. Seguía pensado. - ¿Cómo lo sabes? –
- ¿el que? – dije sin
entender sin entender la pregunta.
- ¿Cómo sabes que Tom
esta feliz? –
Me encogí de hombros.
- es su hijo, toda persona
se alegra de saber que será padre – lo mire – bueno, la mayoría –
- ¿Por qué no me lo
dijiste? ¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada? – se puso de pie.
- no lo sabia, lo supe
el mismo día que te fuiste – baje la mirada.
- desearía poder regresar
el tiempo y quedarme contigo, odio saber que mi hijo llora por un padre
teniendo al suyo tan cerca – lo mire – te prometo que estaré aquí de ahora en
adelante, para el y para ti – coloco sus manos en mi cintura.
Me acerque a el y lo
bese. Rodee su cuello con mis brazos y el coloco sus manos en mi espalda
juntando nuestro cuerpos.
Me separe de el y lo
mire.
El sonrió y yo también.
Nos besamos de nuevo.
Cerré la puerta de un
portazo y el paso el pestillo, sin dejar de besarme. Me recostó en la cama
suavemente y se coloco sobre mí. Fue besando mi cuello hasta llegar a mi pecho.
Me saco la camisa y la lanzo. Metí mis manos pro su camisa y la fui subiendo
hasta quitársela y dejar al descubierto su perfecto y formado torso. Me mordí
el labio mientras lo miraba.
- esto no es un sueño –
me dijo. Se acerco a mí y me susurro el oído: - no más sueños –
Me estremecí y el
mordió suavemente mi oreja haciendo que gimiera. Me beso mientras pasaba sus
manos por mi cintura suavemente.
Desabroche su cinturón
y le quite los pantalones, dejándolo en bóxers.
- entiende Georg, eso
no puede volver a pasar –
- ¿porque no? Yo te amo
– se sentó frente a mi, a la mesa – y por lo que me demostraste ayer tu también
a mi –
- ¿de que haban? – dijo
Oliver mientras le daba de comer.
- no seguiré hablando
de esto frente a Oliver – le dije – de nada amor – respondí al bebe.
- ¿Jior te gusta, mami?
–
- bebe, eso no se
pregunta –
Oliver miro a Georg y
le dijo:
- si de gustas –
El rio.
- ¡Oliver Pelzer! – lo
baje de la silla – ve a tu cuarto-
Sonrió y entro a su
habitación.
- es un niño muy
inteligente – me dijo.
Yo voltee a mirarlo.
- lo se –
- pero, ¿Por qué
Pelzer? –
- es mi apellido, ¿que
esperabas? –
- pero, es el nombre
del padre el que toman los hijos-
- jamás estuviste aquí,
no se tu apellido, no sabia si quiera si te gustaría la idea de un hijo, ¿Qué
querías que hiciera? ¿Dejar a mi hijo sin nombre esperanzada de que regresaras
algún día? -
Frunció el ceño.
- tienes razón,
discúlpame – se puso de pie y fue hasta el sofá – además, ni siquiera tengo un
apellido que darle –
Me puse de pie y me
senté a su lado.
- ¿no tienes apellido?
–
- de donde vengo no son
necesarios, te nombran por códigos de identidad –
- como un carnet de
identidad –
- es algo parecido –
dijo encogiéndose de hombros.
- Georg… aquella noche
que hablamos – lo mire – me dijiste que no podía ir contigo porque no soy como
tu –
El asintió.
- así es, morirías –
- pero, Oliver… ¿el
puede ir? –
- si, cuando logre el
cambio puede ir –
- ¿cambio? –
- al llegar a cierta
edad su cuerpo podrá mutar y ser un androide, como yo –
- mi hijo es un
humanoide – me puse de pie.
- no tiene que irse si
no quiere –
- ¿no te lo llevaras? –
El se puso de pie.
- claro que no – empecé
a llorar - ¿que tienes? – dijo colocando sus manos sobre mis hombros.
- es que… Oliver desea
tanto un padre, y yo no puedo dárselo – seguí llorando con mis manos sobre la
cara –
El las aparto y las
apretó suavemente.
- escúchame, Oliver
tiene un padre y esta aquí – baje la mirada, el tomo mi barbilla y subió mi
rostro.
Chocando con esos ojos verdes que me miraban fijamente – no es tu culpa
que me haya ido, fui un idiota por haberlo hecho, pero ahora estoy aquí –
Lo mire y baje la
mirada. Me solté de su agarre y suspire.
- lo que pasó anoche no
puede pasar de nuevo –
- ¿porque no? Tú me
amas y yo te amo a ti –
- si, pero no quiero
ser lastimada otra vez – me fui dormitorio y cerré la puerta con seguro.
Me acosté en la cama y
cerré los ojos, llenos de lágrimas, quedándome dormida al poco tiempo.
Tres
días después…
Una semana. Una semana
encerrada en mi propia casa.
Al fin podría salir y
visitar a Anggie para felicitarla por el embarazo.
Salí de mi habitación
hacia la cocina para preparar el desayuno y Georg estaba en el mueble, con la
vista fija en la pared. Sin pestañear y sin moverse.
Me asuste al verlo. Me
acerque un poco y lo moví lentamente.
De inmediato reacciono
y sujeto mi cuello con fuerza.
- ¡Georg! – grite. Sus
ojos eran completamente azules y brillaban intensamente – Georg – dije de
nuevo, sin poder respirar.
Sus ojos volvieron a la
normalidad y soltó mi cuello lentamente.
Caí al suelo con las
manos en mi cuello, rogando por aire.
Se agacho junto a mí y
coloco su mano sobre mi espalda.
- ¿estas bien? – me
pregunto.
Quería responderle,
pero no podía hablar, no podía decir nada.
- lo siento, me
asustaste – me ayudo a levantarme y me senté en el sofá.
- ¿que demonios
hiciste? –
- estaba en modo de
descanso y tú lo interrumpiste, fue en modo de defensa –
Me puse de pie.
- bueno que hoy te vas
y se termina esta locura, todo este circo se acaba – camine hasta la habitación
de Oliver y me quede en ella hasta que despertó.
- hola mami, buenos
días – mi dio un beso en la mejilla - ¿y Jior? –
- esta fuera – salió de
la cama y corrió hasta la puerta. – mami, ¿Jior estada con nosotros siempe? –
- no bebe, hoy se ira –
Empezó a llorar.
- no, yo quiedo que se
quede –
Camine hasta el, pero
abrió la puerta del dormitorio y corrió hasta la sala.
- ¡Jior! –
Fui hasta el.
- Oliver –
Estaba abrazado a la
pierna de Georg.
- ayuda – le dijo
mientras alzaba sus brazos.
Georg rio y lo cargo.
- ¿que pasa campeón? –
- quiedo que seas mi
papá, Jior – le dijo con lagrimas en los ojos, abrazándose a su cuello –
Georg me miro y yo baje
la mirada. Me sentí la persona más miserable de todo el mundo.
- Oliver – dijo – no
debes llorar por eso, tienes a la mamá más maravillosa de todo el mundo –
- pero yo quiedo que tu
seas mi papá –
Iba a decir algo pero
me maree y me dieron nauseas, unas nauseas horribles.
Corrí hasta el baño y
me encerré.
- Cat, ¿estas bien? – escuche a Georg en al puerta segundos después.
- si, ya salgo – logre
decir.
- ¿mami que tene? –
- vamos Oliver, mami esta bien –
ahhhhhhhhhhh dios santo de veras que Cat si que es terca! como una mula!!!!
ResponderEliminarpero si hasta su propio hijo acepta que george sea su padre y ni asi!!!
sigue subiendo mas pliss
esta superduper!!! :D XDD
Pues vaya que ame tu fic. Síguela ya que se ah puesto bastante interesante y me dejaste intrigada *o*
ResponderEliminarMe encantaría que te pasaras por el mío, es nuevo y seria genial tener opiniones constructivas *o*
http://unexpectedmadness.blogspot.mx/