Libro II
A light in the sky
Lo que más nos aproxima a una persona es esa despedida, cuando acabamos separándonos, porque el sentimiento y el juicio no quieren ya marchar juntos; y aporreamos con violencia el muro que la naturaleza ha alzado entre ella y nosotros.
Lunes por la mañana, 5 a.m.
Las calles vacias y oscuras, yo, desde mi ventana mirando todo aun dormida, pero fuera de la cama, casi lista para regresar al instituto. Vaya vacaciones.
De pronto un centelleo en el cielo. Como el flash de una camara al tomar una foto. Sabia que no podia ser eso, pero, ¿Qué era? Mire atenta el cielo y vi pasar algo rapido. Un objeto. ¿que demonios?
Seguramente aun estoy dormida, ya imagino cosas.
- Rose, ¿Qué haces? – escuche la voz de mi madre desde la puerta de mi habitacion.
Voltee y la mire de pie, aun con la pijama puesta.
- buenos dias – le dije – estaba preparandome para regresar al instituto.
- mi pequeña, es tu ultimo año – empezo ella.
- no mamá, por favor, no empieces.
La saque de la habitacion y, olvidandome de lo que habia visto empece a preparar las maletas de regreso al instituto. Este seria mi ultimo año. Solo 9 meses.
Una vez que hice las maletas baje hasta la cocina por mi desayuno, donde mi madre me recibio con una taza caliente de café.
- ¿Dónde esta Gisel? – pregunte a mi madre tras darle un sorbo a ese caliente berbaje.
- aun duerme – me respondio ella.
En ese momento bajo con la pijama aun puesta, mi querida hermana pequeña.
- Gisel, ¿sigues asi? – le dije escandalizada.
- tranquila, ya me cambio – me respondio dando un mordisco a su pan.
- date prisa – le apure.
- Rose, relajate, papá no se ira a ningun lado – me dijo ella subiendo las escaleras hasta su habitacion.
Mi tediosa hermana de 13 años a veces, por no decir la mayoria del tiempo, me volvia loca.
- Rose… - escuche la voz de mi padre.
- papá, buenos dias – le respondi.
- hola amor – dijo el besando a mi madre. Se giro y me miro, serio – quiero que prometas cuidar a Gisel, es su primer año en el instituto – dijo mirandome fijamente.
- claro que lo hare papá.
- bien, estoy lista – escuche a Gisel bajanco las escaleras ruidosamente arrastrando sus maletas.
- ¿eso es todo? – le pregunte – estaras fuera de casa 9 meses.
- ya regreso – dijo dando vuelta y subiendo de nuevo, bajando con dos maletas mas - ¿asi esta bien – me pregunto.
- supongo, ahora vamonos
- si, sera mejor, antes de que el equipaje no quepa en el auto – bromeo mi padre
Nos depedimos de mamá y subimos al auto preparandonos para el largo viaje.
Luego de dos horas en auto, llegamos al fin a la estacion de trenes. Papá compro los boletos y espero con nosotras.
- ¿Qué anden nos toca?
- el nueve – dije a mi hermana menor.
Caminamos hasta alla justo cuando el tren se detenia abriendo sus puertas.
Tome a Gisel de la mano y caminamos dentro llevando las maletas.
- adios papá – dijimos en coro despidiendo con la mano a nuestro padre que nos veia desde fuera del vagon.
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