- entonces, repito la pregunta,
¿quieres ser mi novia?
- ... – me quede mirándolo por un
tiempo - ...si
El sonrió y nos besamos.
Desde entonces han pasado dos semanas, otras dos semanas más y los chicos regresan a su
planeta.
Bill
como novio es simplemente encantador, aunque debe deberse al hecho de que es
una maquina y las maquinas son perfectas.
Estábamos en el
bosque reparando la nave. Ya era tarde, casi noche. De repente aparecieron unas
luces en el cielo, se hacían cada vez mas grande, sentí una especie de deja-vu
recordando aquel día en que conocí a los chicos, de pronto tenia frente a mi
una inmensa y colosal nave, casi el doble de grande que la otra.
- Bill, ¿Qué sucede?
- es la armada espacial – me dijo
el
- ¿armada espacial? - me abrace a su brazo, ocultandome tras el.
- vienen a rescatarnos – dijo
Georg
De ella bajo un ser exactamente
igual a los chicos antes de transformarse
- ¿B1kt89thv? – Pregunto el ser –
soy el comandante de la armada espacial, D4jh83thm, hemos venido a rescatarlo a
usted y su equipo
- ¿Cómo supieron que estábamos
aquí? – le dijo Tom, sus labios no se movían, pero de alguna manera escuchaba lo que decían como si hablaran mentalmente.
- sobrevolábamos el planeta –
respondió – cuando una señal del radar nos advirtió que había una de nuestras
naves aquí y... – su voz se apago y los ojos se fijaron sobre mi - ¿princesa?
- ¿Qué? – dije
- ¿Sara? ¿Eres tú? – dijo el
androide acercándose a mi
- ¿Cómo sabe mi nombre? – dije
abrazándome a Bill
- Sara, soy yo, soy papá
- ¿Qué? No, imposible... mi
padre, el es humano... hace 10 años que no lo veo
- Sara – siguió – tuve que salir
a una misión
- si eres mi padre – le dije –
¿como es su nombre?
- David Jost, eres Sara Jost hija
de Michelle Jost
Lo mire asombrada.
Ese era el nombre de mi padre, era el nombre de mi
madre. Pero si ni siquiera Bill sabia el nombre de mi madre, es imposible que
sea mi padre. El no se ve así... de repente su cuerpo empezó a brillar como lo
había hecho el de Bill cuando mutaba. De un momento a otro tenía frente a mí a
un hombre alto, fornido, de cabello negro corto y ojos verdes. Era mi padre, mi
padre que no veo desde hace 10 años.
- ¡Papá! – Corrí a abrazarlo
igual que lo hacia de pequeña cuando llegaba a casa tras meses sin verlo.
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