En el comedor solo habia unas pocas personas, entre ellas mi amiga Anggie y yo.
- no esta aquí – me dijo mi amiga engullendo una rosquilla de chocolate.
- pues no, ya lo note – dije mirando por todos lados – Anggie deja de comer –
- no, esta delicioso – respondió dando otro mordisco a la rosquilla.
- hola chicas – escuchamos la voz mas hermosa y junto a ella estaba el hombre mas guapo de todo el instituto, Yurgen.
- ho…hola – tartamudee sonrojandome.
- ¿que tal Yurgen? – dijo Anggie con la boca llena y luego me miro – ire por mas de estas –
- ¡ contrólate o engordaras! – le grite, ganándome una seña con el dedo por su parte.
Anggie…
Rosquillas… rosquillas… que hambre tengo; rosquillas de vainilla, coco, fresa, chocolate… ¿Dónde están las de chocolate?
- ¿estas buscando de estas? – me pregunto una gruesa voz, una voz que era tan hermosa y que era simplemente indescriptible.
Di vuelta para ver a mi locutor.
- es la ultima de chocolate – me dijo sonriendo, entregándome una rosquilla.
Su sonrisa perfecta, su mirada, con esos ojos café.
- gracias – respondí como una boba son dejar de mirarlo.
- soy Tom – me dijo extendiendo su mano.
- hola Tom, soy Anggie – seguía mirándolo como idiota y el sonreía - ¿eres nuevo aquí? –
- si, estaba buscando a mi hermano, pero creo que esta con su novia–
- ¿Eres muy unido a el? –
- si – río el – aunque no tenemos mucho en común –
- ¿Por qué lo dices? –
- bueno, para empezar el tiene novia, yo no – me respondio sonriendo.
- ¡Tom! – escuche un grito.
Una chica se acercaba a nosotros, una chica realmente hermosa.
- Sara – dijo el – estaba conversando con Anggie –
- lo se, pero ahora te necesitamos –
- ¿Dónde esta Bill? –
- en la habitacion, al igual que todos, estamos esperandote – dijo la chica y se fue.
- pues… lo siento Anggie – me dijo – debo ir –
- claro, lo entiendo –
- nos vemos luego –
Rose…
- ¿Quién era ese chico? –
- Tom – me respondió Anggie en un suspiro.
- es guapo – le dije.
- lo se, es perfecto –
- chicas, hola – mi pequeña hermana estaba frente a nosotras – estoy hambrienta, ¿eso es una rosquilla? – le pregunto a mi amiga que aun miraba la puerta por donde había salido ese chico, sosteniendo una rosquilla de chocolate contra el pecho.
- estaré en mi dormitorio – les dije a los dos dando vuelta.
Salí del comedor y subí hasta mi habitación. Como supuse, Sara no estaba ahí.
Me recosté en la cama y cerré mis ojos.



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