Una vez que avanzamos, Gisel se sentó a leer un libro mientras yo salia a buscar a mi amiga.
- ¡Rose! – escuche que alguien gritaba a mis espaldas. Voltee y Anggie se acercaba corriendo hasta mi. Nos abrazamos fuertemente – es nuestro ultimo año – dijo aun abrazándome –
- lo se, pero esta empezando – le dije tratando de subir el animo – aun nos quedan nueve meses para hacer locuras
- es cierto – me respondió con una sonrisa.
Nos sentamos junto a mi hermana y charlamos hasta llegar al instituto.
Después de habernos asignado las habitaciones iríamos a recoger los horarios. A mi hermana le toco dos habitaciones después de la mía y a Anggie al otro lado del pasillo, ambas tenían compañeras.
Tocaron la puerta mientras desempacaba, fui hasta allá y la coordinadora estaba fuera con una carpeta.
- ¿señorita Pizel? – me pregunto mirando las hojas que tenia en sus manos.
- soy yo, ¿Qué sucede? –
- tiene una compañera… ella es Sara Jost – termino de decir para dejar paso a una chica delgada, cabello ondulado y largo, con ojos azules y profundos, su piel blanquecina. Era hermosa, rostro perfecto, cuerpo perfecto.
Me había tocado con la típica chica perfecta que te humilla y quita los novios.
- es nueva en el instituto – siguió la coordinadora – así que te encargaras de enseñarle todo, estará en tus clases –
Perfecto, ¿ tendré que ayudarla?
Bien, lo haré solo si se aleja de Yurgen, el caballero de mis sueños.
- seguro, lo haré – respondí.
La coordinadora se fue dejándonos a solas.
- te dejare espacio en el armario – le dije.
Ella coloco sus maletas sobre la cama y me miro sin responderme.
- ¿quieres la cama de la ventana? – le pregunte de nuevo sin recibir respuesta de su parte.
Quizás es muda, pensé, o hizo un voto de silencio o algo.
- lo siento – dijo al fin – a veces olvido que debo hablar – Su voz parecía el canto de las aves, el sonar de unas campanas, dulcemente melodiosa. Lo que me hizo odiarla aun mas.
- ¿Cómo puedes olvidar hablar? – pregunte.
- de donde vengo no hablamos muy a menudo – dijo ella sentándose en la cama junto a la ventana.
Miro un rato al cielo por la ventana y luego se paro y salio de la habitación mientras yo ordenaba mi ropa en el armario.
Cuando termine de ordenarlo todo salí al dormitorio de Anggie para contarle de mi nueva y extraña compañera.
Llegue hasta la puerta y toque.
- Rose, ¿que pasa? – dijo con cara de sueño.
- tengo compañera – le dije entrando – es extraña, casi no habla, dice que de donde viene no se acostumbra –
- quizás viene de algún monasterio – me respondió ella acostándose en la cama mas cercana de la puerta.
- no creo Anggie – dije sentandome junto a ella . digo, tienes que verla, parece una muñeca perfecta –
- ¿Dónde esta ahora? –
- no lo se, estaba en el dormitorio y se quedo mirando la ventana un rato, después se paro y sin decir nada salio –
- que extraño –
- ¿lo ves? –
- quizás esta en el comedor, yo estaría allí –
- vamos allá –


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