- Anggie, ¿que sucede? –
- son solo visitas –
- ¿a que te refieres? – pregunte, temiendo que la respuesta fuese aquella
que me aterraba escuchar pero con la que me encantaba soñar.
- son ellos – dijo Tom.
- no… Ang, me voy de aquí, no quiero… debo… - di dos pasos atrás y ella me
miro.
- Cat, ¿seguirás huyendo? Enfréntalo, dile la verdad-
- ¿que verdad? – le dije.
- ¿crees que somos tontos y no sabemos que ese pequeño es hijo de Georg? –
- ¿Cómo…? – empecé a decir, pero fui interrumpida por Tom, quien no
apartaba la mirada de la ventana.
- ya están aquí –
En ese momento la luz se apago y la brisa se detuvo.
Por la ventana, vi como entraron cinco seres; altos y esbeltos, dos de
ellos con curvas mas pronunciadas. Sus ojos eran unas luces azules y toda su
piel estaba formada por cables y metal, circuitos y acero.
Sentí como Oliver se estremecía en mis brazos, lo apreté más contra mí.
- presentándose – dijo uno de ellos, el más alto – Capitán B1kt89thv –
- Co-capitana S9jz93bzn – dijo otro de ellos, un poco
más bajo y con una voz suave, extrañamente familiar.
- jefe de reparaciones G8ws88thd – dijo el otro.
- asistente de reparaciones R4wj95gre – otra de las
chicas, su voz era melodiosa.
Y el último.
- jefe de operaciones G3hl87thb – dijo posando su
mirada en mí. Sabía muy bien quien era.
Se trataba de Georg, lo supe de inmediato al escuchar
su voz.
- no tenían que presentarse formalmente – les dijo Tom
con una enorme sonrisa en el rostro.
- me hacia ilusión – le dijo el mas alto - ¿Cómo has
estado, hermano? –
- Bill… - ambos se abrazaron y el androide se
transformo en humano.
Eran ellos.
Estaban ahí tras dos años sin verlos. Rose, Sara; esas
extrañas chicas con las que había compartido un día; sus novios, Bill y Gustav,
con quienes no había conversado mucho, y luego, estaba Georg, ese ser que me
lastimo y al cual jure odiar.
Todos ellos me miraron. Más concretamente a Oliver,
que ocultaba su rostro en mi cuello.
- ¿Cathy? – dijo Rose.
- si, es ella – le dijo Sara - ¡wau! No has cambiado
nada, ¿Cómo estas? – las dos caminaron hacia mi y me abrazaron.
- ¿y este bebe? – pregunto Sara mirando a Oliver.
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