- pueden pasar la noche en mi
casa – algo me decía que era mi deber ayudarlos
- ¿tu casa?
- vivo aquí mismo, síganme
Los
chicos me siguieron hasta la entrada a la cabaña, camino allá todo lo que pude
pensar era lo que pasaría si entrase a casa con unas extrañas criaturas que ha
simple vista parecían robots.
Llegamos a la puerta, abrí
lentamente y por suerte mamá no estaba allí. Entre rápido seguida por mis
extraños visitantes y los lleve a mi habitación antes de que mamá llegara. Al
entrar en mi dormitorio, los chicos se pusieron a investigar todo, observando
mis afiches de la luna y los planetas.
- ¿de donde vienen exactamente?
- venimos de una galaxia muy
lejana, a 30 años luz para ser precisos- respondió el mas alto
- ¿Cuál es el plan para conseguir
los materiales?- pregunto otro de ellos
- bueno, no será fácil, esos
materiales son peligrosos aquí en la tierra, al menos el plutonio, los vigilan
muy bien
- ¿Dónde puedo conseguirlo?
- creo que en el laboratorio de
química de mi instituto tienen, pero no el suficiente
- ¿Cómo llegamos hasta allá?
- ¿al instituto? No, ni lo crean
- debemos conseguir esos
materiales, a menos que nos quieras tener aquí hasta que la armada
intergaláctica note que no llegamos y vengan hasta acá para buscarnos
- ¿armada intergaláctica?
- millones de naves en el cielo
invadiendo la tierra
- de acuerdo me convencieron, el
laboratorio esta abierto solo de día, de noche es inútil, hay mucha seguridad
- descuida, somos espías
profesionales intergalácticos- dijo uno de ellos, el segundo mas alto
- será fácil – dijo uno a su lado
- ¿tienes los planos del lugar?
- a claro junto a mi colección
de... ¡por supuesto que no!
- tendremos que ir allá en la
mañana y conseguir esos planos
- ¿Qué? Buena suerte luciendo así
- ¿Qué tiene de malo nuestra
apariencia?
- pues nada si quieren que los
encierren y hagan experimentos con ustedes que... por cierto, no me han dicho
sus nombres
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