- ¿y Tom? – dije aun en la puerta, esperándolo.
- no lo encontramos – me dijo Bill.
Cerré la puerta y me senté en el sofá junto a Georg.
- hay que esperar a que regrese – dijo Rose sentándose junto a Gustav en el
sofá de frente.
Bill y Sara se sentaron en el suelo con cansancio.
- ¿lo hará? ¿Regresara? – pregunte.
Ninguno contesto. Solo silencio.
- ¿tienen hambre? ¿Comen? –
Seguía con mis preguntas que nadie respondía.
- si lo hacemos, pero no creo que tengas barras de Arsenio en el
refrigerador – me dijo el castaño.
- puedo pedir pizza – dije.
- eso suena bien, hace tiempo no como una pizza – me dijo Rose.
- yo ni siquiera recuerdo a que saben – dijo Sara.
- pizza entonces – Me puse de pie y llame a la pizzería, ordenando cuatro
pizzas grandes con queso extra y champiñones.
Deje el teléfono y me senté de nuevo en el sofá.
- llegaran en poco tiempo – anuncie.
- ¿Qué es pizza? – pregunto el rubio, Gustav.
- ¿es broma verdad? – dije.
El negó con la cabeza.
Lo mire sin poder creerlo y luego mire a los otros dos. Bill y Georg me
miraban de la misma manera. Tampoco lo sabían.
- es una suave y fina base de masa, hecha con harina y horneada hasta estar
crujiente, se cubre con salsa de tomate, un poco de orégano y condimentos
especiales, sobre eso, queso, mucho queso que se derrite al cocinarla – le
explico Rose.
- tengo hambre – dije.
El timbre sonó.
- deben ser de la pizzería – fui
hasta la puerta y regrese con cuatro cajas humeantes de pizza.
Las coloque en la mesa. Abrí la primera y di un pedazo a cada uno.
- adelante – dije.
Ellos se llevaron la pizza a la boca y le dieron una probada.
- ¿que les parece? – pregunte.
- me encanta la pizza – dijo Bill.

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