Dos años mas tarde…
Había dado a luz a un
hermoso bebe. Su piel era blanquecina y sus ojos verdes, como el. Su cabello,
al contrario, era rubio. Como el de mi madre.
Fue algo duro que contarle a ella, pero termino aceptándolo y adorándolo
una vez nació.
Hice de Anggie la madrina y Tom el padrino. Se que ellos no tienen la culpa
de lo ingenua y tonta que fui.
Más nunca he salido con un hombre y mucho menos estado con uno.
- hola Cat –
- Anggie, hola Tom –
- Catherine, ¿que tal? –
- déjate de formalidades, nos conocemos desde casi tres años, dime Cat –
- Hola tía Ang – le dio un enorme abrazo.
- hola amor –
- hola tío Tom –
- eh, pequeño – dijo revolviéndole el cabello mientras lo alzaba entre sus
brazos - ¿Cómo te has portado? –
- bien – le respondió el pequeño.
Yo solo los miraba. ¿Así seria si el estuviese aquí?
Quizás seria un gran padre.
Moví mi cabeza para alejar esos pensamientos. Me dije una vez que no me
permitiría volver a querer, eso solo te lleva al sufrimiento y el dolor.
- ¿que tienes? - me pregunto Anggie.
Ellos no sabían nada.
Las había dicho que Oliver era hijo de Taylor y que no quería hacerse
cargo.
Sabían que Georg y yo habíamos tenido roces, por aquella vez en la fiesta.
Pero pensaban que había sido solo eso vez.
- ¿quieres que nos quedemos con Oliver para que descanses? –
- ¿no les molesta? –
- para nada – me respondió Tom con el en sus brazos – este pequeño no trae
problemas –
- gracias chicos –
- no hay problema –
Fui hasta la habitación de Oliver y prepare su bolso.
- adiós mami – se despidió con un movimiento de la mano.
- adiós bebe – le di un beso en la mejilla. Le entregue el bolso a Anggie y
sostuve la puerta mientras ellos salían.
Ellos se fueron con mi bebe y yo me fui a la habitación a dormir un poco.

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