El elevador se
abrió en el piso donde vivía Anggie.
Camine hasta la tercera puerta y toque.
Espero que este ahí.
La puerta se abrió pero no era ella quien estaba frente a mi, sino un chico
de cabello castaño, largo hasta los hombros y de ojos verdes, su cuerpo
musculoso.
Lo mire, asombrada por su belleza.
El me miro por un momento y luego volteo mirando a Anggie, que nos miraba
con una cara de susto.
- pensé que eran los chicos – le dijo el. Yo lo mire.
Su voz era grave y fuerte. Tan masculina y atrayente.
- hola Ang – dije sin dejar de mirarlo, esperando que ella nos presentara.
- Cathy, debí decírtelo, no podremos salir hoy – La mire – lo siento –
- entonces, supongo, debo irme – dije, esperando que ella me introdujera a
una conversación con ese castaño.
Pero no lo hizo. Solo se quedo callada, esperando que me fuera.
Mire al chico y di vuelta caminando hasta el ascensor.
Escuche como la puerta se cerraba a mis espaldas.
Quizás era su novio y por eso no me lo presento, estarían ocupados.
La puerta del elevador se abrió y dentro estaban dos chicos, y una chica.
Muy atractivos los tres.
Salieron sin mirarme y caminaron hasta el apartamento de Anggie.
Yo entre al ascensor, observando como entraban en el apartamento mientras
las puertas del elevador se cerraban.
Salí del edificio y subí a mi auto para dirigirme a casa, a mi apartamento.
Él se me acerco en sueños. Su mirada seductora y su sonrisa atrayente.
¿Era un sueño?
Eso pensé, no seria capaz de entrar a casa, porque vivo en un decimo piso.
Se coloco cobre mí lentamente y me beso.
- te he esperado por tanto tiempo – me dijo.
Siguió besándome y metió sus manos por mi dormilona, subiéndolas hasta mis
pechos, que apretó y masajeo con fuerza, mientras yo gemía.
Sentí como abrió mis piernas dulcemente con sus manos y luego se introdujo
en mí con mucho cuidado. Empezó a moverse, excitándome con cada movimiento.


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