- duerme bebe – le
acaricie el cabello y luego bese su frente.
Apague la luz, dejando
encendida solo la luz de noche, y salí del dormitorio.
Camine hasta mi
habitación y acomode el pijama sobre la cama. Me saque la camisa, quedando en
brasier y fui hasta la ducha. La abrí y espere a que el agua estuviese a una
temperatura adecuada.
- llamare a Anggie –
dije para mi misma – debe estar preocupada por como me vine de su casa, le diré
que estoy bien –
Salí de mi habitación y
camine hasta la sala. Tome el teléfono y marque.
- no funciona – escuche tras de mi.
- ¿que haces aquí? –
El se encogió de hombros.
- te dije que
regresaría al siguiente día y… - miro el reloj – ya son las doce – sonrió.
- imbécil – camine
hasta la puerta y trate de abrirla, pero fue inútil. - ¿que hiciste? –
- le pase seguro nada
más –
- devuélveme la llave –
- no –
- ¡que me las des! –
- no puedo, Bill se la
llevo –
- ¿también corto el
cable del teléfono? –
- eso lo hizo Gustav,
no el; con su campo magnético lo dejo fuera de servicio – sonrió – Rose ayudo –
- eres un idiota –
- y estas encerrada conmigo – sonrió mas aun – la única manera de salir es por esa ventana, y son
diez pisos –
Lo mire con odio.
- ¿que quieres de mi? –
- que me ames, quiero demostrarte que puedo ser el hombre que esperas, que puedo ser el padre ideal,
solo déjame intentarlo –
Me cruce de brazos.
- ¿Cuánto tiempo me
tendrás aquí? –
- una semana, dame una
semana para demostrarte cuanto te amo – se acerco a mi – si al final sigues sin
quererme cerca, me iré y jamás volveré – me miro a los ojos.
Aparte mi mirada de la
suya y él sujeto mi rostro, haciendo que se encontraran nuevamente.
- ¿Qué dices? –
- no tengo opción – me
separe de el – pero no te me acerques –
- entonces no andes en
sujetador por la casa – me miro de arriba abajo.
No me acordaba que no
llevaba camisa.
- serás imbécil – me
tape el pecho con los brazos y camine hasta la habitación – y que ni se te
ocurra entrar a mi habitación –
Cerré la puerta de un
portazo y me acosté en la cama.
Cerré los ojos, mientras pensaba en todo lo que
sucedía. En como el padre de mi hijo regreso y ahora esta aquí en mi casa
deseando recuperar algo que nunca tuvo, ¿o si?…
¡Claro que si!, soy tan
tonta.
Aun lo amo, no puedo negarlo. Pero, me prometí no querer a nadie más que
no fuese mi hijo, ya me han lastimado mucho.
Me quede dormida con
lágrimas en los ojos.
Al
día siguiente…
Desperté, creyendo que
todo había sido parte de un sueño. Fui hasta el baño y entre en la ducha,
dejando que el agua fría golpeara contra mi cuerpo.
- ¡mami! – escuche.
Salí de la ducha,
colocándome la bata sobre mi cuerpo mojado y corrí hasta la habitación de
Oliver. La puerta estaba abierta y Georg dentro, sentado junto a el.
- ¿que sucede bebe? –
camine hasta ellos y me arrodille junto la cama.
- tuve una pesadilla –
me dijo.
- ya bebe, ya paso – le
dije abrazándolo.
- ¿Jior es tu novio? –
- no, él no es mi novio
–
- pero… yo quiero un
papá –
Cerré los ojos y
respire.
Llenando mis pulmones de aire y conteniendo las lágrimas.
- pero me tienes a mi –
le dijo Georg – podemos ser amigos, ¿que dices? –
Oliver lo miro y luego
sonrió.
- bien, pero te sigo
vigidando –
Ambos reimos.
- bueno, sigue
durmiendo – le di un beso y me puse de pie.
Georg y yo salimos de
la habitación, dejando la puerta entre abierta.
- Georg, gracias por
eso – le dije estando en la sala.
- ¿Por qué? –
- por decirle eso a
Oliver –
- no tienes que
agradecerlo, soy su padre –
Di pequeños sollozos y
el me abrazo.
- no se que hacer,
necesita un padre lo se – empecé a llorar en su pecho. – gracias –
- ya te dije que no
tienes porque agradecer, ahora, ve a vestirte que te vas a resfriar –
Seguía en bata.
Me separe de el,
sonrojada y apenada.
- disculpa – di vuelta
y camine hasta el baño.
- date tu tiempo, yo
cuidare de Oliver –
No hay comentarios:
Publicar un comentario