Los chicos
están arreglando la nave. Se infiltraron a un laboratorio del gobierno y
lograron conseguir el plutonio.
Yo me ofrecí para ayudarlos y ellos, tras yo tanto
suplicar, aceptaron. Estaba nerviosa pero era una aventura, y eso me encanta. ¿Cuántas veces se ofrece la oportunidad de saquear un laboratorio del gobierno
junto a cuatro seres extraterrestres?
- bien, ¿estamos listos? – pregunto Georg sujetando su cabello. Nos miro a los cuatro, estábamos vestidos
de negro, como ninjas.- genial, ¿todos saben que deben hacer? – pregunto por
milésima vez.
- si Georg, - le dijo Tom –
Gustav apagara los sistemas de seguridad, cámaras, alarmas, todo eso con su
campo magnético. Bill y Sara se encargaran de vigilar la entrada y estarán
atentos a que nadie entre y yo me encargare de los guardias mientras que tu vas
por el plutonio –
- entonces vamos – nos subimos al
auto de mi madre, la cual dormía placenteramente ajena a todo lo que estaba a
punto de hacer, y nos dirigimos al laboratorio mas cercano, a unas dos horas de
casa.
- Gustav, tu primero – susurro
Georg.
Abrió la puerta y bajo, seguido por los otros dos chicos. Bill y yo
debíamos quedarnos para vigilar la entrada.
– Bien, síganme – dijo el castaño tirándose al
pasto. Volteo a mirarnos y dijo: - alejen un poco el auto, hay cámaras fuera –
Bill asintió y avanzo mientras yo mire como los chicos se arrastraban en la
grama, como los militares.
Gustav rápidamente llego hacia el portón de la
entrada y se oculto mientras que Tom hipnotizaba al guardia, puso sus ojos
azules como Bill había hecho con Tiffany.
- así que fue eso – dije. Bill me
miro. – es que… quería saber que habías hecho con Tiffany, cuando tus ojos… -
- ¿te dio miedo? – pregunto. Yo
negué. – fue un método que tenemos para hipnotizar. – sonrió.
Mire atrás y vi
que los chicos ya habían entrado.
- ya entraron – dije mirando de
nuevo a Bill. – Fue rápido – no llevábamos ni 15 minutos ahí.
- así es Georg, recuerdo que una
vez nos rescato a los tres de las garras de un emperador plutoniano, casi
morimos -
- ¿plutoniano? – pregunte.
- de Plutón – me sorprendí. Quise
preguntar más, algo como, ¿hay vida en Plutón? ¿Dónde mas hay vida? ¿En que
otros planetas has estado? Pero, estando junto a el, que venia de una galaxia a
30 años luz de distancia me imagine que las respuestas serian positivas.
Siempre lo supe. ¡No estamos solos en este mundo!
- demonios – dijo Bill mirando por el retrovisor. Yo hice lo mismo y pude ver una camioneta negra que se
estacionaba tras nosotros. - ¿Qué haremos? –
Pensé un rato que hacer, y algo se me ocurrió, algo no muy ¿bueno?
- tengo una idea – dije. – Pero…
no te enojes – me pase a su asiento, estaba de piloto.
Me coloque sobre el y
recline un poco el asiento. Empecé a besarle mientras acariciaba su rostro,
sentí como el posaba sus manos en mi cintura mientras un bulto crecia en su entrepierna y tocan la puerta del auto.
Nos
separamos y miramos al hombre.
- eh… - parecía nervioso. Sonreí
para mis adentros. - ¿Qué hacen aquí? –
- ¿Qué parece? – respondí. Tenía
mi respiración un poco agitada y seguía sobre Bill, sentí sus manos aun en mis
caderas.
- no pueden estar aquí – dijo el.
- es que… - ¿y ahora que le decía?
– Nos iremos, pero… tenemos un problema – dije señalando la entrepierna de
Bill. El hombre empezaba a sudar.
- esta bien, eh… pero, luego se
van – dijo. Camino hasta su auto y se fue.
En ese momento la puerta trasera
se abrió y los chicos subieron cada uno con tres contenedores. Mire a Bill que
estaba sonriendo.
- ¿Qué hacen? – pregunto Gustav.
- nuestra parte del plan – sonreí
mientras me pasaba a mi asiento.
Bill encendió el auto y manejo de regreso a mi
casa.
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