Llegamos al dormitorio.
Gustav entro tras de mi cerrando la puerta.
- no puedes estar aquí – le dije.
- tengo que hacerlo –
- ¿Por qué siempre haces lo que Bill y Sara te dicen?-
- son los capitanes de la nave, debo obedecerles –
- ¿no te cansas de que te digan que hacer? –
- naci así –
- pero yo no, no puedo hacerlo, no puedo simplemente irme de aquí Gustav –
- pero quieres hacerlo –
- ¿Cómo lo sabes? –
- lo siento – me dijo apuntando a su pecho y al mío – aquí, estamos conectados, por eso la nave se enciende, somos como uno –
- no puedo solo irme, ¿Qué dirán mis padres? –
- ¿Qué importa lo que digan? Harás lo que te hace feliz, a ti, no ha nadie mas. Y si te quieren se alegraran por ti –
- debo pensarlo – le dije acostándome en la cama.
- en ese caso me iré, nos vemos mañana – me dijo caminando hasta la puerta
- Gustav… - lo llame - ¿podrías quedarte? –
- seguro –
Se acerco a la cama de Sara y se sentó en ella.
- ¿no duermes? –
- si lo hago, es mas como un proceso de carga –
- te llenas de energía –
- energía lunar, somos dependientes de ella –
- asombroso, entonces, ¿también yo? –
- deberías serlo –
- es curioso, siempre sentí una especie de atracción hacia la luna –
- eres como yo – dijo.
Me puse de pie y me senté junto a el en la cama que era de Sara. Lentamente juntamos nuestras manos y vimos como del bosque procedía repentinamente una luz azul que entraba por la ventana. Me acerque a el y lo abrace depositando un suave beso en su mejilla.
La energía se descontrolo y todos los bombillos estallaron, dejando el edificio a oscuras.
- creo que mejor regreso a mi cama – le dije, escuchando como reía.
Me puse de pie al igual que el y salimos de la habitación. En el pasillo todas la chicas estaban fuera de sus dormitorios preguntándose que había sucedido.
- Rose, ¿estas bien? – era mi amiga Anggie.
Llego hasta nosotros con su pijama puesta.
Miro a Gustav tras de mi y la habitación vacía.
- ¿estaban solos? Rose, te meterás en problemas –
- debemos irnos – me dijo el.
- Anggie, hablamos después – le dije corriendo por las escaleras tras de Gustav - ¡lo siento! –
Corrimos hasta el bosque donde estaban los demás, ya en su versión androide.
- debemos irnos – dijo Bill – esto ha ido muy lejos, sospecharan –
- es mi culpa – dije – deben irse… y yo con ustedes-
- ¿vendrás? – pregunto Sara.
__________________________________________
Muy pronto el ultimo capitulo de esta historia.... la próxima se llamara Intergalactic love
No hay comentarios:
Publicar un comentario