Oliver no me da tiempo para dormir, tiene una energía increíble y quiere
estar despierto todo el día. Supongo que en eso salió a su padre. Es un niño
muy inteligente, a pesar de tener solo un año, habla con total claridad.
No se muy bien lo que su padre es, lo que si se, es que no es de este mundo
y Tom tampoco. Aunque Anggie lo sabe, no me lo ha dicho por que no sabe que lo
se. Es todo muy confuso, pero no vale la pena seguir recordándolo porque el ya
se fue y nunca mas volverá.
Me acosté en la cama y cerré los ojos, cayendo en un sueño profundo.
- vine por mi hijo, vine a
llevármelo – me decía una voz profunda.
La voz de Georg.
Me desperté exaltada y con todo el cuerpo sudado. No había soñado con Georg
desde hace dos años. Dos años sin saber de el, dos años sin escuchar su voz y
de pronto este sueño.
¿Será que…? ¿Y si no fue un sueño? ¿Y si en verdad es el y viene por mi
hijo?
Me puse de pie y abrí las cortinas. El sol se ocultaba. Había pasado toda
la tarde durmiendo.
Dios, Anggie me matara por haberla dejado a cargo de Oliver todo el día.
Salí de mi habitación,
tome mi abrigo y las llaves del auto y salí de casa cerrando la puerta,
decidida a olvidar ese extraño sueño.
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