Al día siguiente en la escuela
todo fue normal, los típicos insultos por parte de mis compañeros porque no
entienden mis gustos por la ciencia ficción y esas cosas; ya pudieron notar no
soy muy popular.
Regrese a casa.
Mama no estaba; mi madre nunca esta en casa desde que papa nos dejo cuando
tenia 7, así que prácticamente me siento sola.
Me senté en el ordenador
dispuesta a realizar mis deberes de la escuela. Al cabo de 4 horas al fin
termine y me tire a la cama donde me quede dormida.
Al despertar
aproximadamente a media noche mire por el telescopio, como era costumbre en mí,
con la esperanza de volver a ver esa nave misteriosa. La busque por todo el
cielo, busque y busque hasta que por fin, allí estaba de nuevo, la capsula
ovalada, solo que esta vez estaba mas cerca, y cada vez mas y mas cerca.
De
pronto un estruendo, una explosión y observo la nave caer entre unos árboles
cerca de casa. Sin pensar dos veces busque mi abrigo, una linterna y salí de mi
casa dispuesta a encontrar esa nave... en el camino todo lo que podía pensar
era si en realidad esperaba encontrarme con seres de otra galaxia o con
astronautas rusos que probaban un nuevo medio de transporte, aunque de
cualquier manera era una aventura y eso era lo que mas me atraía.
Al llegar al
lugar donde estaba la nave, o lo que quedaba de ella, me quede impresionada por
la inmensidad y a pesar de que estaba destrozada por el aterrizaje forzoso las
luces seguían funcionando. Me acerque a verla mejor y en ese momento se abrió
una compuerta, rápidamente me oculte tras unos arbustos y observe con atención
como salía de la nave un ser extraño todo hecho de cables y circuitos, una
especie de humanoide, brillaba y sus ojos eran dos luces azules, como androide.
Me sorprendí al verlo y en ese momento supe que no estábamos solos en el
universo.
Tras de el salieron otros tres, igual, todos cables, circuitos,
luces. Trate de dar vuelta para marcharme pero pise una rama seca haciendo un
ruido, voltee para asegurarme que no habían escuchado pero era demasiado tarde,
uno de ellos, el más alto que había visto primero, tenia su mirada fija en mi.
Quise dar media vuelta y correr pero antes de lo que pensé ya estaba a mi lado,
me sujeto por el brazo y yo todo lo que pude decir fue:
-no me hagas daño, por favor, no
diré nada
El solo me miro detenidamente por
un momento y luego dijo:
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