Salí de mi habitación, tome mi abrigo y las llaves del auto y salí de casa
cerrando la puerta, decidida a olvidar ese extraño sueño.
Al llegar a la casa de Anggie, toque dos veces y Tom me atendió.
- hola Cat –
- Tom… que pena, de verdad perdón por haberlos dejado a cargo del bebe, me
quede dormida – le dije entrando a la casa.
- no te preocupes, la pasamos muy bien con Oliver –
- ¿no les causo problema? –
- ninguno, de hecho, Anggie y yo estamos pensando tener uno propio –
- ¡Que bien! Me alegro por ustedes chicos –
- gracias –
- ¿Cat? –
- Ang, hola, vine por Oliver…me quede dormida y se me hizo tarde –
- descuida, la pasamos muy bien con el –
- Tom me conto, también me dijo que quieren tener un bebe –
Ella sonrió.
- así es, estamos haciendo el intento, seria lindo tener un bebe –
- seria lindo verte embarazada – le dijo Tom sonriendo mientras la
abrazaba.
Me dieron celos, no lo voy a negar.
Yo debería estar así, enamorada y
feliz, junto a mi hijo y el hombre que amo. Pero en lugar de eso, estoy sola,
con un hijo hermoso si, pero sola.
Me gustaría tener a alguien a quien abrazar y besar, alguien que me diga
cosas dulces al oído… me deje llevar por el hilo de mis pensamientos.
No puedo pensar en el y mucho menos esperarlo, porque eso nunca sucederá.
El se fue y no regresara.
- ¿Dónde esta Oliver? – le pregunte a la feliz pareja.
- en nuestra habitación, esta dormido – me dijo Anggie – esta agotado –
- de acuerdo, iré por el, y de nuevo gracias por todo-
De pronto una luz azul ilumino todo el cielo.
Me quede mirando perpleja la ventana, mientras Anggie y Tom corrían hacia
ella, abriéndola y dejando que la fría brisa de invierno entrara, calándome los
huesos.
- ¿que sucede? – pregunte nerviosa.
Ellos no respondieron, solo miraban por la ventana.
- mami… ¿Qué pasa? –
Mire hacia la puerta de la habitación y vi que mi bebe caminaba hacia mi,
con el cabello despeinado y frotándose los ojitos con la mano.
- bebe – corrí hasta el y lo cargue – no lo se bebe –
- tengo miedo –
- ya, no pasa nada – lo abrace contra mi pecho y lo mesi suavemente para
tranquilizarlo.
El apoyo su cabecita en mi hombro y se llevo el pulgar a la boca.
- Anggie, ¿que sucede? –
- son solo visitas –
- ¿a que te refieres? – pregunte, temiendo que la respuesta fuese aquella
que me aterraba escuchar pero con la que me encantaba soñar.
- son ellos – dijo Tom.
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