Libro III
Intergalactic love
El amor es una fuerza salvaje.
Cuando intentamos controlarlo, nos destruye.
Cuando intentamos aprisionarlo, nos esclaviza.
Cuando intentamos entenderlo, nos deja perdidos y confusos.
Cuando intentamos controlarlo, nos destruye.
Cuando intentamos aprisionarlo, nos esclaviza.
Cuando intentamos entenderlo, nos deja perdidos y confusos.
Toda historia de amor tiene un inicio... y para saber el inicio de esta, es preciso ir un poco atrás ver de cerca cada cosa y cada detalle. Mientras una chica decidía entre sus orígenes o sus creencias, otra, se enfrentaba al dolor y la incertidumbre del amor. Para conocerla, debemos volver al pasado.....
Anggie…
- Anggie – escuche tras de mi.
Voltee y lo mire.
- Tom… -
- hola, ¿que hacen despiertas tan tarde? –
- solo paseábamos – dije.
- oye, yo seguiré – me dijo Rose a mi lado.
Ella se fue y me quede con Tom. El me miro y sonrió.
- ¿Por qué tan agitada? –
- es que… pues, venia del bosque y… vimos estas cosas, eran como robots –
- ¿robots? –
- si, enormes y con ojos azules, como grandes luces, ¿me crees? –
- por supuesto que si –
- ¿de verdad? –
- yo soy uno de ellos – me dijo convirtiendo sus ojos café en ojos azules,
grandes y brillantes.
Me asuste y quise salir corriendo, quise gritar, pero, no pude. Simplemente
me quede ahí de pie, mi cerebro, la parte racional y lógica, me decía que debía
correr y alejarme de el, pero, no pude. Mi cuerpo no obedecía.
- ahora escúchame bien – esas palabras entraban a mi mente, era su voz,
pero el no había dicho nada – olvidaras todo lo que has visto, todo el tema de
los robots quedara borrado de tu memoria – lo miraba fijamente, no podía
apartar la mirada de esos ojos. – Ahora vete a tu dormitorio, no recordaras
nada – se acerco a mi, sujeto mi barbilla y me beso.
Un beso rápido en los labios que logro sacarme del trance.
- iré a mi habitación – le dije mirándolo.
Estaba frente a mi sonriente.
- no te olvides de nuestra cita – me dijo.
- ¡no lo hare! –
Camine hasta el fondo del pasillo, a mi habitación. Entre, mi compañera
estaba ahí, durmiendo. Levante las sabanas de mi cama y me acosté en ella
quedándome dormida de inmediato.
Y asi, empieza esta hermosa historia, una historia que nos demuestra, que a veces, debemos dar segundas oportunidades, y aprender a escuchar antes de juzgar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario